Abstract: Con el fin de contribuir en las diferentes posturas frente a los hechos históricos del nacimiento de la República de Colombia, este capítulo analiza la organización logística, con una perspectiva técnico-táctica, de la Campaña del Ejército Patriota en el período 1818-1819. Se reconstruye la estructura de aquella organización que logró el mantenimiento de las líneas de abastecimiento para toda la campaña, a fin de demostrar cómo toda esta serie de actividades se orientaron hacia el cumplimiento de la misión, y plasmar cómo el apoyo logístico se cumplió según la directriz doctrinaria de un ejército a la luz del empleo del Manual de los ayudantes generales y adjuntos empleados en los Estados Mayores divisionarios de los exercitos, del barón Thiebault, y la importancia de los Estados Mayores en el planeamiento, adquisición, organización y desarrollo de las operaciones.
Introducción
Este capítulo, resultado de investigación, estudia los procesos logísticos del Ejército Patriota que fueron fundamentales para la libertad del continente, toda vez que se enmarcan en la historia de las Fuerzas Militares. Específicamente, se analizan los procesos mediante los cuales se cumplían protocolos de alimentación, entrega de municiones, formas de control de los mandos sobre el material, así como las órdenes previas para conformar los respectivos bagajes al inicio de un desplazamiento, la ubicación de los posibles sitios destinados al alojamiento de la tropa y la forma como se ordenaría el tratamiento de los heridos y enfermos, resultados directos de las acciones militares en desarrollo de toda campaña militar.
Se abordan, entonces, los procesos logísticos que llevó a cabo la División de Vanguardia del Ejército Patriota, al mando del General Francisco de Paula Santander, génesis de la Logística Militar del Ejército Nacional, que, en forma silenciosa pero efectiva, logró evolucionar al siglo XXI en una organización altamente capacitada y eficiente. También se estudia el financiamiento de la Campaña Libertadora, porque, como se sabe, un ejército no solo requiere el esfuerzo, la dedicación, la voluntad y el arrojo de sus hombres (tanto comandantes en todos los niveles de la cadena de mando como de sus hombres-soldados), sino, también, recursos económicos suficientes para realizar las respectivas acciones.
Entonces, se reconoce y reconstruye, mediante fuentes primarias y secundarias, la organización logística empleada por el Ejército Patriota para la Campaña Libertadora de la República de la Gran Colombia en el período 1818-1819, así como la composición de las líneas de abastecimiento para las tropas en campaña. Además, se presentan elementos claves de logística militar y su importancia en la estructura de todas las organizaciones militares.
Asimismo, se caracteriza el aparato logístico de la Vanguardia Patriota, de sus funcionarios, sus roles y procesos logísticos administrativos. Cabe señalar que, a la postre, esta experiencia se convirtió en la organización y estructura del apoyo logístico del Ejército Patriota en general, cuyo fin era llevar esos recursos a cada uno de los soldados que participaron en Gámeza, Vargas y Boyacá, hasta que entraron triunfalmente el 10 de agosto a Santa Fe.
Logística militar Según Sun Tzu (1992), la importancia de la logística radica en que esta debe ser la primera necesidad satisfecha: que cada soldado tenga sus elementos básicos para llevar a cabo una campaña. Si el soldado o el ejército no cuenta con sus dotaciones esenciales, están condenados a la derrota, no importa qué tan valientes sean: “Es así como se destruye un ejército, por no ir bien equipado, o por no tener provisiones, o por falta de dinero” (Tzu, 1992, p. 76).
Jomini (1840) equipara la logística a la altura de la táctica y la estrategia, situación que no sucedía antes, pero él determinó que los planes no son perfectos si la logística queda fuera de la acción de planeamiento de las campañas, batallas o combates. Jomini (1840) define la logística militar como “la práctica del arte de movilizar ejércitos, apoyos mediante un flujo continuo de pertrechos, estableciendo y organizando las líneas de abastecimientos, de tal manera que el esfuerzo logístico tiene el objetivo de crear y respaldar las fuerzas combatientes” (Cáceres, 2018, p. 56).
Al respecto, Montecucoli (1808) traza una serie de lineamientos sobre cómo debe ser la logística militar para cada una de las armas, respecto a la alimentación del soldado, a su dotación personal según su especialidad (caballería, infantería, artillería), sus porciones diarias de alimentación y su forma de acampar o construir cuarteles en el desarrollo de la guerra.
Según Clausewitz (1832), la guerra debe dividirse en dos: por una parte, tácticos y estrategas; y por la otra parte, administrativos. No obstante, aseguraba que no era importante la administración de la guerra o las tropas en la guerra, toda vez que ellos no entraban a emplear las armas, sino que era una pequeña parte del ejército en tareas específicas que no determinarían en nada el cumplimiento de los objetivos, pues se dedicaban al planeamiento táctico estratégico, y eran quienes llevaban la mayor responsabilidad en las confrontaciones (pp. 55-57). Por su parte, el Ejército Nacional de Colombia define la logística militar así:
“La logística constituye la ciencia que se encarga de preparar, obtener, distribuir y administrar los recursos de todo orden que requieren las Fuerzas Militares para su funcionamiento en tiempo de paz y la ejecución de sus operaciones en tiempo de guerra” (Ejército Nacional de Colombia, 2004, p. 11).
“Rama de apoyo de servicios para el combate que abarca lo relacionado con abastecimientos, transporte, mantenimiento, sanidad, construcciones, prestación de servicios en campaña y otras actividades misceláneas tanto en la zona de combate como en la zona de comunicaciones” (Ejército Nacional de Colombia, 2004, pp. 11-12).
“Parte del arte de la guerra que tiene por objeto proporcionar los medios a las Fuerzas Armadas, necesarios para satisfacer adecuada-mente las exigencias de la guerra” (Ejército Nacional de Colombia, 2009, p. 14).
“Es el planeamiento y ejecución del movimiento y del apoyo de las fuerzas” (Ejército Nacional de Colombia, 2016a, pp. 1-4).
La logística y la administración de la Fuerza reposa en una parte de la organización militar encargada de brindar los respectivos apoyos y servicios para el combate, así:
A nivel Comando del Ejército, que estratégicamente está confor-mado por tres Estados Mayores:
1. Estado Mayor de Planeación y Políticas: “Encargado de proyectar y emitir normas en todo lo concerniente al funcionamiento del Ejército, donde logísticamente se encuentra enmarcado el Cede4; cuya misión es emitir las políticas, directrices y planes de la logística militar con el fin de orientar e implementar el sistema integrado logístico en la Fuerza, con el propósito de proyectar las capacidades y suplir las necesidades para dotar hombres y unidades” (Ejército Nacional de Colombia, 2016b, p. 12).
2. Estado Mayor Generador de Fuerza: “Encargado de entregar las herramientas necesarias para el cumplimiento de la misión institucional de la Fuerza, de acuerdo con los criterios y las apreciaciones realizadas por el Estado Mayor de Planeación y Políticas. Administrativamente está conformado por el Comando de Logística, el cual es el encargado de llevar a cabo la ejecución y control de las operaciones logísticas, cumpliendo planes, políticas y directrices de las mismas” (Ejército Nacional de Colombia, 2016b, p. 12). Además, tiene la responsabilidad de ejecutar los recursos financieros entregados por la Nación al Ejército Nacional adquiriendo todo cuanto este necesite y, a su vez, realizando el apoyo o entrega a las unidades en cada uno de sus niveles.
3. Estado Mayor Generador de Combate: “Encargado de generar las operaciones propias del Ejército en el cumplimiento de la misión constitucional, bajo su dirección se encuentran todas las unidades tácticas y de combate con las cuales se cubre el territorio nacional; es quien recibe todos los apoyos requeridos y adquiridos por los dos Estados Mayores antes mencionados” (Ejército Nacional de Colombia, 2016b, p. 12).
A nivel Operativo, el Ejército Nacional, a través del Estado Mayor Generador de Fuerza, en el Comando de Logística, cuenta con las Brigadas Logísticas 1 y 2, que, a través de la ejecución de cada una de las fases del Ampliaste (proceso de operaciones logísticas: adqui-sición, mantenimiento, producción, logística inversa, ingenieros (apoyo general), almacenamiento, servicios de campaña, transporte, entrega) (Ejército Nacional de Colombia, 2017, pp. 2-18.), brinda el soporte logístico requerido por el Ejército Nacional para garantizar así el cumplimiento de la misión institucional.
A nivel Táctico, se desarrollan operaciones en todo el territorio nacional. Estas tienen, a su vez, niveles de apoyo de acuerdo con su jerarquía institucional: Comando de División, de Brigada y de Batallones, que cuentan con las siguientes estructuras logísticas para el apoyo: División y Brigada cuentan para su apoyo con los batallones de Apoyos y Servicios para el Combate, los cuales reciben todos los apoyos logísticos y financieros, y, a través de los Centros Administrativos y Contables, realizan las adquisiciones o compras que las unidades tácticas o batallones de estas divisiones o brigadas requieran para su funcionamiento.
Marco histórico de la Campaña Libertadora (1818-1819)
La Campaña Libertadora se sitúa en el escenario de las Américas, donde el Imperio español se derrumbaba lentamente, producto de “un movimiento anticolonialista y de liberación nacional” (Ocampo, 1982, p. 17), el cual contribuyó a que en el sur del continente, en la Provincia del Río de la Plata, se sellara la independencia de Argentina, Chile y los países vecinos. En Centroamérica y Nueva España (actual México), también se llevaba a cabo la gesta emancipadora de la Corona española, mientras que en la Nueva Granada (Venezuela y Colombia) se desarrollaban las acciones contra el ejército español, bajo el mando de Bolívar, Páez, Santander, Urdaneta y demás próceres de la patria. En 1814, las tropas de la Corona, al mando de Pablo Murillo, iniciaron la reconquista del nuevo reino, lapso durante el cual el ejército creado cuatro años atrás fue diezmado por las tropas peninsulares y, en ausencia de este, se crearon grupos que actuaban como guerrillas (Thibaud, 2003, p. 272) para poder hacer frente a la amenaza española, que había logrado llegar nuevamente a Santa Fe de Bogotá para cumplir las órdenes del rey Fernando VII.
La imagen del terror y el exterminio fortaleció la idea de un anti-españolismo y la liberación del terrorismo militar. Fue cuando surgieron las guerrillas populares y se abrió paso firme para la llegada del Ejército Libertador de Bolívar y Santander y su culminación en la Campaña Libertadora de 1819. (Ocampo, 1982, pp. 113-114)
A pesar de que se tenía la idea de que el Ejército Patriota llevaría a cabo esta campaña sin recursos, también se sabía que esta nueva organización no partió de ceros. El 5 de noviembre de 1817 se había establecido el Consejo de Gobierno en Angostura (Barriga, 1998, pp. 225-226), y, posteriormente, el 12 de agosto de 1818, el Libertador Simón Bolívar asciende al Coronel Francisco de Paula Santander a General de Brigada de los ejércitos de Venezuela, confiriéndole el mando de la Vanguardia del Ejército Libertador de la Nueva Granada, y le da el aval para que inicie su importante labor en los llanos del Casanare. Vale la pena recalcar el apoyo que recibieron de dos naciones: Inglaterra, aportando recursos a la campaña, y Haití.
Logística en la Campaña Libertadora de 1818-1819

La Campaña Libertadora de 1819 tenía cómo soportar los cuerpos de ejército. Barriga (1998) relata las distintas formas de financiar a los ejércitos patriotas y a los libertadores desde 1810: empréstitos extranjeros, créditos con comerciantes, apoyo de naciones caribeñas (como Haití) y compromisos comerciales a futuro (por ejemplo, con Inglaterra), además del uso de modelos y estructuras españolas. Barriga (1998) presenta ese panorama en un contexto general, con sus formas de obtener ese financiamiento y los métodos de compra o pagos a las necesidades de los patriotas. Incluso, se llegó al punto de hacer control fiscal y a proyectar los pagos de deudas hasta los tiempos de la Gran Colombia, cuando se hacían efectivas las deudas adquiridas para desarrollar la campaña o las campañas libertadoras.
La campaña comienza, y el General Santander, a quien Bolívar encargó tan difícil misión, inicia la gesta organizando las tropas del llano y llevando un registro pormenorizado de cada una de sus actuaciones y proyecciones.
Como apoyo logístico, Torres Salamanca (2010) relata la conformación del Cuerpo de Ingenieros dentro de esta organización y sus trabajos más destacados durante el avance de las columnas patriotas hacia Santa Fe. Este Cuerpo de Ingenieros o zapadores también debía dotarse para cumplir la misión de despejar y abrir los caminos dificultosos que recorrerían las tropas durante elascenso de la cordillera y su posterior desempeño en el cruce del río Chicamocha […]. Este Cuerpo de Ingenieros, como tuvo entre sus misiones abrir y dar paso a las columnas divisionarias tanto de vanguardia como en la retaguardia, dadas las difíciles condiciones en que se asumió el movimiento, también debía reconocer rutas de marcha disponibles, hacer recomendaciones para seleccionar la ruta más conveniente y preparar los elementos necesarios para neutralizar y eliminar los obstáculos sobre los senderos de la montaña. (Torres, 2010, p. 69) Torres Salamanca (2010) también muestra que Santander organizó su unidad, estructuró la estrategia necesaria, activó y reactivó unidades de diferentes armas, logró la correspondiente subordinación de cada una de estas y de los hombres bajo su mando, quienes conformaron la División de Vanguardia, y canalizó los recurso dados por la República.
Por su parte, Almario (2015) reconoce con sorpresa o admiración que en el Casanare se organizaba el ejército que iba a enfrentarse con las tropas españolas en su futuro próximo: “Bolívar y Morillo […] realizaron magistrales interpretaciones de la situación militar, política, geográfica, logística y sociológica que aplicaron, en la medida de las circunstancias de la guerra que enfrentaban” (Almario, 2015, p. 111).Por su parte, Salamanca Orcasitas (2016) menciona que no todo era producto de los botines de guerra que obtenía la tropa durante su enfrentamiento con los españoles, pero sí era seguro que cada material, uniforme o víveres que ingresaran a la campaña debía contabilizarse y controlarse.
Moreno Sánchez (2019, p. 58), por su parte, describe la logística para las tropas patriotas, al reseñar el nacimiento de la ganadería y la caballada con los padres jesuitas, como los acontecimientos que dieron inicio los grandes hatos para el desarrollo de esta actividad y la cría de los caballos en la llanura. Además, enuncia los aspectos logísticos implementados por Santander, el reclutamiento, las nuevas unidades, y la gran fiesta con ocasión del encuentro con el Libertador el 12 de junio de 1819. Además, presenta cómo fue la antesala al inicio de la invasión a la Nueva Granada y cómo hacía el mantenimiento de cada uno de los elementos que llevaban los soldados para confrontar a los españoles.
La Esmic (2019) presenta, tras la actuación de los médicos en la campaña, el valor de los habitantes de Socha cuando les proveen a los soldados víveres, ropa, caballos, ante la escasez de estos y el deterioro de sus uniformes (algunos ni siquiera iban vestidos), además de la referencia del armamento empleado en cada una de las batallas.
Las armas de la campaña: si bien, el ejército realista estaba mejor dotado, el patriota logró hacerse a un arsenal suficiente para enfrentarlo, ya fuera por fabricación “casera”, por suministro de países europeos enemigos de España o por paulatina ganancia al enemigo. Estaba compuesto de lanzas, machetes, cuchillos, dagas, espadas, sables, mosquetones, pistolas, y de algunos pocos cañones y obuses. (Esmic, 2019, p. 25).
Sobre la medicina en la Campaña Libertadora, Figueroa (2019) presenta, en consonancia con Pita (2019), un comparativo entre la medicina de los romanos y la medicina practicada por los ingleses y los granadinos, así como de las enseñanzas dadas por cada uno de estos en el desarrollo de la Campaña Libertadora y su importancia para sostener las tropas. Estos autores coinciden en narrar que ante la precaria situación sanitaria y el ritmo que llevaba la campaña, se institucionalizó la ubicación de soldados en casas o haciendas sobre la ruta de marcha para recuperar sus heridas, para no demorar el avance de las columnas patriotas.
Entre los procesos logísticos estaban los hospitales de campaña que debían ubicarse en la retaguardia, para que los soldados de estas unidades pudiesen prestar la seguridad de aquellos, e incluían a los heridos o enfermos que pudiesen portar y emplear un arma para este fin; esta situación se tenía como norma general a fin de garantizar la mejor atención a la tropa en el desarrollo de las operaciones.Por su parte, Moreno de Ángel (1989) habla de las vicisitudes de Francisco de Paula Santander en la creación de almacenes, la elaboración de elementos de intendencia y la organización de los procesos para la reparación del armamento en forma sistemática y ordenada, además de la estructuración de esa organización, que después fue soporte para la División de Vanguardia y para todo el Ejército Patriota.
Así, vale la pena mencionar que, aunque fue comandada por el Libertador Simón Bolívar, la campaña y sus hazañas no hubiesen concluido sin el apoyo e ingenio de Santander, quien se había formado en el ejército desde muy joven, no solo en el ámbito militar, sino también en el organizacional, para lograr esa directriz logística operacional empleada por los patriotas en la Campaña Libertadora.Sobre esta organización logística, Valencia Tovar (1993) presenta la importancia de los Estados Mayores y su responsabilidad en la toma de deci-siones de los comandantes. Además, si bien anota que el ejército libertador basó su organización en el manual de Thiebault (1810), también hace superficialmente un recuento del surgimiento de los apoyos logísticos.
Financiación y ejecución de gastos del Ejército Patriota 1818-1819
El soporte y sostenimiento de un ejército en operaciones es vital; normalmente, los recursos financieros se obtienen mediante los mecanismos tributarios legales con que cuenta cada país, para garantizar el equipamiento de sus tropas. Estas situaciones afectan notablemente las economías de las naciones, de modo que en ocasiones deben declarar economías de guerra para financiar las acciones necesarias para salvaguardar la soberanía y defensa de los territorios, pues se requiere generar ingresos para adquirir estos recursos.
Cuando estallaron los procesos de independencia, la única metrópoli que traía, acuñaba o fabricaba dinero en las colonias era España, y esto ocasionó una caída en la economía de estas, toda vez que no podía soportarse ningún tipo de gastos. Además, algunas de las repúblicas nacientes tuvieron que emplear esta misma unidad monetaria sin importar que estuviese la cara del rey en las monedas.
Las formas de financiamiento para el desarrollo de las operaciones militares en la Campaña Libertadora fueron:
Apoyo de naciones extranjeras: Inglaterra y Haití, que entregaron grandes cantidades de dinero en efectivo, en especies y suministros para financiar las campañas.
Autosuficiencia y desarrollo de una economía propia: financiar localmente la campaña y el ejército en general.
Aunque la administración criolla no fue la más eficiente, uno de los objetivos iniciales del General Santander era iniciar un proceso de cobro de tributaciones o impuestos y la fabricación de la moneda para pagar el sueldo de los soldados. Estas fueron las primeras políticas de transparencia y austeridad para darles un buen manejo a los recursos entregados por el Estado. Estos cobros, en algunas ocasiones, se convirtieron en forzosos. Lo cierto es que los jefes militares encontraron las regiones devastadas por la guerra; por ejemplo, no había producción agrícola porque los hombres o bien los habían ejecutado por diversas causas, sean patriotas o españoles, o se encontraban peleando en las filas de cada uno de los bandos en conflicto (Riaño, 1969, p. 39). Cabe resaltar que la situación que encontraron los jefes militares en los territorios, más la falta de dinero circulante para negociar la adquisición de productos, hizo que estos realizaran acciones para que las tierras produjeran y se solventaran los gastos económicos (Thibaud, 2003, p. 231), tanto de las regiones como de las mismas fuerzas. Un ejemplo de esto lo da Santander al permitirles y darles licencias a los soldados agricultores para que salieran a producir la tierra y que con los productos financiaran también al ejército.
Esta medida fue tomada por Bolívar, en general, de modo que invitaron a los ciudadanos a producir la tierra y los ganados, y a que se concentraran en adquirir los productos necesarios mediante el trueque, como se mencionó arriba, pues no había moneda o dinero circulante y se debían cubrir los gastos y necesidades propias de la tropa: todo lo que se requería para la tropa se cancelaba con productos, especialmente ganado en pie (una de las riquezas de los llanos). “Nuestros recursos se aumentan, pues tenemos mucho ganado que disponer y nuestros créditos serán puntualmente satisfechos” (Bolívar, 1817, p. 124).
La administración pública incurrió en gran cantidad de créditos para soportar los gastos de funcionamiento del ejército, y gran cantidad de comerciantes se vieron abocados a negociar con el Estado, dada la facilidad de ingresos por la Guyana, y a emplear las rutas fluviales desde Angostura hasta el interior del país. Esta situación ocasionó múltiples contratiempos con la ciudadanía por sus tardanza en los pagos, los cuales se hacían cuando contaban con dinero u oro acuñado, con el intercambio de productos y, en reiteradas ocasiones, con recibos o documentos que se hicieron pagaderos una vez consolidada la nación independiente.
Botines de guerra durante la Campaña Libertadora
La medición de los resultados operacionales tiene dos funciones: 1) establecer el impacto sobre el enemigo y las tropas propias, y 2) establecer el tipo de armamento, material de intendencia, víveres y provisiones o abastecimientos reutilizables por la Fuerza. Durante el desarrollo de la Campaña Libertadora de 1819 y, en general, de las campaña realizadas por las tropas patriotas, esa medición fue uno de los mecanismos empleados para soportar las operaciones en cada una de las regiones donde se luchó por la independencia; después de verificar los resultados obtenidos, este material se le entregaba al Proveedor General o Comisario, quien designaba al responsable de su rama para reasignarles estos insumos a las tropas o a los reclutas que iban incorporándose durante el desa-rrollo de la campaña.
Cortázar (1964), por ejemplo, registra este asunto así: “Quinientos fusiles, todos los equipajes, caballos, papeles, muchas municiones y otros efectos de guerra quedaron en nuestro poder” (p. 166).
Lo mismo sucedía con los elementos y propiedades incautados durante la Campaña Libertadora, pertenecientes a los españoles asentados en el país y de aquellos afectos a la Corona; tanto así, que durante el desarrollo de las operaciones al General Santander le correspondió emitir normas y dar órdenes claras para que lo encontrado en estos sitios, si no era de interés para el sostenimiento de la tropa, podían tomarlo los soldados como trofeo de guerra o premio de esta (Thibaud, 2003). Estas acciones desencadenaron acciones de vandalismo que debieron apaciguar los mismos mandos, pues se evidenciaron excesos de las tropas a propiedades de ciudadanos afectos a los ejércitos patriotas. No obstante, el mismo Santander ordenó el respeto de estas, so pena de someterlos a la pena capital, para evitar de esta manera volcar a la población civil en contra de la causa de la libertad (Santander, 1819). Todos los recursos eran recibidos por la Nación y programados, destinados, entregados y contabilizados para el desarrollo de las distintas operaciones.
Roles administrativos del personal responsable del apoyo logístico del Ejército Patriota durante la Campaña Libertadora
Bolívar tomó como modelo la campaña napoleónica de Italia (Thibaud, 2003, p. 308). Entonces, es lícito pensar que su idea de normalizar los asuntos de la guerra y del ejército se basaba en la conformación de un ejército similar al francés; es decir, convertirse en unidades de línea y recibir la instrucción corres-pondiente, valerse del uso de órdenes, directrices y lineamientos consignados en manuales, y un adiestramiento y disciplina de sus cuerpos.
Una vez publicado el decreto en el que se modifican los Estados Mayores, de inmediato se adopta el Manual de los ayudantes generales y adjuntos empleados en los Estados Mayores divisionarios de los exercitos (Thiebault, 1996).
Por tanto, todas las tropas del Ejército Libertador debían adoptar este tipo de organización: centra toda la responsabilidad logística y administrativa de las unidades en esta organización a partir de estos elementos:
Estado Mayor: autoridad de los oficiales y suboficiales, destinados a transmitir las órdenes que le dirigen los comandantes generales y velar por el orden establecido en los diferentes ramos de los servicios militares subordinados. Estado Mayor Divisionario: de donde parten todas las órdenes, y el cual debe hacer todo el trabajo de secretaría relativo a esa parte del servicio militar.
El Estado Mayor de División tenía la responsabilidad de llevar a cabo las operaciones de los cuerpos de tropa. Sus integrantes se encargaban de poner al ejército en los campos de batalla debidamente dotados y entrenados. Esto conllevaba instruir a cada una de las unidades de maniobra y proveer a los soldados con los elementos necesarios para el combate y su sostenimiento en los teatros de operaciones. Estas operaciones no son posibles sin los respectivos apoyos logísticos requeridos para el cumplimiento de la misión. También se llama Estado Mayor a la totalidad de oficiales incluidos en este, a saber:
Los generales Divisionarios y de Brigada que se hallan empleados en la División, y sus ayudantes de campo agregados.
Un ayudante general a la cabeza de estos Estados Mayores Divisionarios, con título de Xefe del Estado Mayor.
Otros ayudantes generales que pueden hallarse en la División.
Oficiales que la ley les concede a los ayudantes generales para ayudarlos, o también para suplir sus faltas; se les llama adjuntos de los ayudantes generales.
Ingenieros agregados a la División que, aunque no son empleados de la Oficina del Estado Mayor, pertenecen al Estado Mayor.
Oficiales de correspondencia o adjuntos que el Xefe de Estado Mayor General agrega particularmente a un Estado Mayor Divisionario, o que un servicio activo obliga al General de División a agregar allí, al menos provisionalmente, y durante las operaciones de una campaña.
Servicios del Estado Mayor, el primero llamado Xefe de oficina.
Comandante de la plaza, del Quartel.Estado Mayor General: el punto céntrico de las grandes operaciones de los ejércitos.
Con base en esto, el Comandante del Casanare, conocedor de las tareas propias del Estado Mayor, puesto que había tenido la oportunidad de relevar al general Soublette por problemas de salud durante la campaña en Venezuela, tenía claras las instrucciones y las órdenes para dárselas a su Estado Mayor. Por eso, una vez arriba en la región con su preciada carga, solicita el estado de cada una de las tropas, para realizar una apreciación de la situación y de esta manera conformar su Estado Mayor.
Coronel Moreno: Debiendo presentar a su excelencia el jefe supremo una razón del estado en que se halla esta provincia a tiempo de encargarme de su defensa, necesito que usted me diga: Lo primero, cuál es el estado de las fuerzas reunidas que actualmente tiene en toda arma, cuál es su equipamiento, sus remontas, etcétera; Segundo. Cuál es la posición que ocupan actualmente estas tropas, y quiénes son los que las mandan; Tercero. Cuál es la fuerza que se sabe tiene el enemigo; de qué arma, y cuáles son las posiciones que ocupa; Cuarto. Cuál es el estado del enemigo en lo anterior del reino, según las noticias que se hayan podido adquirir; Quinto. Cuáles son los recursos con que cuenta la provincia para la subsistencia y entretenimiento de las tropas. Añada usted las órdenes que usted haya dado, y las providencias que haya tomado en lo militar desde que usted está en el mando. (Montaña, 1989, p. 73)
Teniendo en cuenta lo anterior, el Comandante de la División de Vanguardia asume el mando operacional y administrativo de la región del Casanare, y coordina de forma armónica a las autoridades civiles, e imparte instrucciones y órdenes claras a las tropas y especialmente a los mandos de estas. Una vez coordinada y conformada la División de Vanguardia, se eviden-ciaban los logros obtenidos, como la conformación de un ejército similar a los deseos del Libertador: un Estado Mayor cohesionado y conocedor de cada uno de los aspectos referentes a la atención del ejército en la guerra. Así, se levanta y forma una División en condiciones para atender operaciones logísticas, tales como: abastecimientos, suministros, mantenimiento y todo lo concerniente al sostenimiento que un ejército debe contar para el desarrollo de operaciones militares, y
a partir de la llegada del ejército el 12 de junio de 1819 a Tame, donde Santander tenía establecido su puesto de mando, se inició una reorganiza-ción de las Unidades Operativas, con base en los recursos que había acopiado Santander y los que traía Bolívar de Guayana. (Torres, 2010, p. 72)
Uno de los momentos de mayor trabajo para la logística del Ejército Patriota fue el ascenso al páramo de Pisba y su llegada al altiplano: el ejército, por las inclemencias del clima, se desbarata, y la organización logística fue el articulador de la reorganización y reacomodación del ejército en Socha (O’Leary, 1888). No hay duda de que sin un esquema bien diseñado de estas órdenes, no se hubiese podido llevar a cabo la recuperación de los soldados y el material de los hombres del Libertador, como tampoco vencer las inclemencias de la naturaleza. Esto, en lugar de debilitarlos, fortaleció día tras día el compromiso para con la nueva Nación y se empezó a mostrar, desde aquel momento, su forma de reaccionar y suplir las necesidades de un ejército precario en condiciones, pero con ímpetu para sobreponerse a las dificultades. Para ello, el General Santander articuló las funciones propias de la logística, así:
Jefe del Estado Mayor: tenía a cargo organizar toda la parte administrativa de las fuerzas comprometidas en las campañas; de él dependían cada uno de los movimientos logísticos de sus tropas.
Comisario general: jefe, en general, de toda la Logística Militar de la División, subordinado directamente al Comandante General, tenía a cargo todo lo relacionado con los víveres y otros objetos del vestuario y equipaje, los hospitales sedentarios y ambulantes, y los almacenes y transportes.
Tesorero general: tenía a cargo el manejo de los recursos entregados al Ejército Patriota. Resguardaba los valores (oro) y el efectivo que llevaba la División de Vanguardia, y realizaba los pagos requeridos por las tropas, como también daba o cancelaba los haberes a los soldados. Estos dineros eran recaudados por los administradores de renta de cada provincia.
Contador: tenía a cargo el registro de cada uno de los ingresos económicos y de material, llevaba al día las cuentas y deudas que el ejército adquiría, y los pagos o dineros entregados al Tesorero para el sostenimiento de las tropas en campaña.
Conductor de equipajes: tenía a cargo los bagajes y el control de los caballos, especialmente las mulas para desplazar los bagajes de campaña a los siguientes puntos de concentración o acuartelamiento de las tropas.
Proveedor particular: tenía a cargo el suministro de los elementos a los comandantes de compañía o tropa, entre ellos la alimentación.
Encargado del ganado: velaba por el cuidado, la conservación y el sacrificio del ganado, y tenía que llevar este en cada uno de los desplazamientos.
Encargado del hospital: se responsabilizaba de montar los hospitales de campaña, y atender a los enfermos; tenía contacto directo con el comisario general y el proveedor, quien debía velar por suministrar la dotación del hospital con elementos suficientes para atender a los internos y heridos. Un oficial era nombrado diariamente para pasarle revista a esta dependencia y a los hombres hospitalizados.
Médico: tenía a cargo la atención de las afecciones de salud de los soldados en campaña y sus heridas de combate. Las divisiones de vanguardia al mando de Santander y retaguardia contaron con médicos orgánicos de los Estados Mayores dispuestos a atender oportunamente a los soldados.
Armero: tenía a cargo el mantenimiento del armamento dañado o averiado. Llevaba consigo la armería o fragua que Bolívar había entregado a Santander, desde su viaje proveniente de Angostura. El armamento capturado al enemigo lo verificaba inicialmente este funcionario y luego pasaba a disposición del jefe de Guarda Parquepara que, de acuerdo con órdenes del comandante, fuese entregado a la unidad que él indicara.
Guarda parque: tenía a cargo la recogida del armamento una vez llegaban a las plazas o pueblos, la organización del sitio para guardarlos y la entrega de la munición de acuerdo con las instrucciones del jefe del Estado Mayor o comandante de la División de Vanguardia, antes de cada desplazamiento: “Del armamento que quedaba en cada batallón, incluso las partidas que andaban en comisión, y de las municiones darán un recibo los comandantes al comandante general de Artillería, y en lo sucesivo no se sacarán fusiles ni municiones sin dejar un recibo el mayor del cuerpo, ni se entregará partida en el parque sin tomar un recibo del encargado de este”.
Las juanas: mujeres familiares, según Pita (2019), de los soldados. Aunque no se ha evidenciado una conexión directa entre el mando y las mujeres que acompañaban a sus familiares a la campaña, se sabe que ellas suministraban los alimentos a los soldados durante los altos en los desplazamientos. Además, trabajaban directamente con los hospitales de campaña para atender a los heridos en combate y a los enfermos durante los desplazamientos del ejército.
Operaciones Logísticas realizadas por la División de Vanguardia del Ejército Patriota (1818-1819)
Vale la pena mencionar que los patriotas no tenían un panorama logístico fácil para el desarrollo de sus acciones, de modo que debían implementar un teatro de operaciones que les facilitara los medios necesarios de movilidad, almacenamiento y aprovisionamiento de las tropas en la ejecución de sus operaciones, bien fueran regulares o, como inicialmente lo hicieron, unidades irregulares o de guerrillas, es decir, que implementan acciones que ocasionan daños al enemigo.
Es así como la República, en su nuevo intento, instala una base de operaciones en Angostura, su área base, y esta se consolida como su puesto de mando atrasado y desde donde se lanzan las siguientes operaciones en esta etapa de la Campaña Libertadora; allí llegan los abastecimientos y apoyos adquiridos por el Libertador desde el exterior.
Desde esta base salían apoyos hacia el norte de Venezuela, el Casanare y los llanos venezolanos, mediante la estructuración de una línea de rutas de abastecimientos y cadenas logísticas fluviales, la cual era empleada por comerciantes, contrabandistas y piratas o bandidos.
Mi dirección por el Apure, temeroso de que Maya no llegaría con mis buques en todo el año, me privó del gusto de encontrarme conusted por el Meta, en cuya navegación sé por su diario los trabajos que padeció. (Cortázar, 1964, p. 378)
Entonces, se trazan las líneas de abastecimientos desde Angostura, que emplean el río Orinoco y toman el río Meta, adentrándose hasta lo más profundo de los llanos, y llegan hasta la población de Santa Rosalía, de modo que se convirtieron en la punta de lanza en las operaciones del llano y en ejes fluviales (figura 1) en la vida del Ejército Patriota, toda vez que por allí llegaban los apoyos logísticos a sus tropas.
El abastecimiento de armas se hacía por medio de buques o lanchas desde Angostura, por el río Orinoco, pasando al río Meta, hasta llegar a Santa Rosalía, población que el General Santander convirtió en base estratégica de la División de Vanguardia en los llanos, y desde donde apoyaba en todo lo que logísticamente requerían sus unidades.

(Figura 1. Líneas de abastecimiento fluviales desde Angostura hasta Santa Rosalía. Fuente: Riaño (1969).
De acuerdo con las narraciones de O’Leary (1888), después del 27 de julio de 1819, se proclamó la Ley Marcial. Una de las actividades, después de estas medidas, se centraba en activar la remisión de los elementos militares que se resguardaban en Casanare. Esto indicaba que el movimiento de los abastecimientos iniciaría en Santa Rosalía, Pore y Paya, para reincorporarse en Tunja con el resto del ejército.

(Figura 2. Líneas de abastecimiento terrestre una vez iniciada la operación de ocupación de la Nueva Granada.Fuente: Riaño (1969).
La Campaña Libertadora de 1819 inició con material de guerra e inten-dencia suficiente para organizar el Ejército Patriota en el Casanare, y con los elementos necesarios para el funcionamiento de la naciente División de Vanguardia, para ejecutar las respectivas operaciones militares en los llanos.Antes de comenzar la campaña de Casanare, el General Santander analizó la situación y se encontró con una dotación considerable de arma-mento y pertrechos que debieron moverse inicialmente por personas a quienes se les encargaba su cuidado, y procedió luego a organizar el Estado Mayor, para lo cual usaron los vehículos (carretas, caballos y barco) necesarios para su movimiento. Para esto, se hizo uso de minutas de centinelas y consignas permanentes para custodiarlos. Desde su inicio, la oficina del Estado Mayor se comprometió con la organización de la División controlando las órdenes respectivas de Santander.
Esta organización contaba con estos elementos:
• La oficina: dependencia central de la logística de la División de Vanguardia. Correspondía al Estado Mayor de cada una de las unidades o divisiones; tenía a cargo los controles de abastecimientos con que contaban la tropa o con los que debería ser abastecida o apoyada.
• Adquisiciones: corresponde al apoyo a los contratos operacionales en misiones militares desplegadas. Es la adquisición de elementos en el comercio, actividad en la cual el Ejército Patriota se tuvo que apoyar.
• Mantenimiento: todas las acciones tomadas para disponer del material en una condición útil o para restaurarlo a la capacidad de servicio.
• Producción: actividad en la cual un objeto, ya sea natural o con algún grado de elaboración, se transforma en un producto útil para el consumo.
• Almacenamiento: operación logística que permite recibir, clasificar y almacenar un determinado bien en cualquiera de los almacenes.
• Servicios en campaña: tenían a cargo el mantenimiento de la capacidad de combate de la Fuerza, satisfaciendo sus necesidades básicas y promoviendo salud, bienestar, moral y resistencia.
• Alimentación: función básica de la unidad de apoyo y uno de los factores más importantes en la salud, la moral y el bienestar de los soldados.
• Transporte y control de movimientos: brinda elementos de transporte y regula los movimientos de acuerdo con las prioridades de comando para sincronizar el flujo de movimientos de personal y abastecimientos sobre las líneas de comunicaciones.
• Sanidad: por el desarrollo de las operaciones había afectaciones en el personal, bien sean operacionales (heridos, fracturas, luxaciones y todo cuanto refería a los resultados operacionales o de las acciones de armas), administrativas, y de enfermedades (especialmente tropicales, por el clima y las condiciones del terreno) en general. Esto obligaba a conformar un cuerpo de atención sanitario (enfermeros y médicos), para mantener los efectivos de las unidades sin sufrir bajas administrativas considerables; de la misma forma, esto llevaba a que se estableciera o montara infraestructura correspondiente que apoyara esta labor, tanto permanente como de campaña, y de esta manera atender las necesidades básicas de los soldados o del cuerpo de tropa en general, de la siguiente forma:
• Primero: no dejar morir a los combatientes que sufrieran heridas de gravedad.
• Segundo: de los recursos económicos otorgados a los ejércitos, apartar determinada cantidad con el fin de comprar lo necesario en la dotación de los hospitales de refugio a militares o buscar asilo en casas de los pueblos.
• Tercero: procurar que el lugar de descanso en zonas inhóspitas contara con las mínimas condiciones para poder continuar con el camino.
La ubicación de los hospitales de campaña fue de suma importancia. Esta debía garantizar la atención inmediata de los heridos antes de ser evacuados hacia algún lugar de reposo o recuperación; también debía garantizar la pronta disposición de los muertos y evitar posibles brotes de enfermedades propias de la descomposición de aquellos. En otras palabras, se asimilaron normas y medidas que aportaron las legiones extranjeras de acuerdo con las experiencias que habían vivido en las guerras napoleónicas; esto generó que la retaguardia asumiera el control y cuidado de los hospitales de campaña durante el desarrollo de la gesta libertadora.
En campaña los hospitales militares funcionaron como campamentos itinerantes que se movían junto con la tropa y servían para la atención de los soldados heridos o enfermos; ubicados en la retaguardia, defendidos por esta y junto con la intendencia del Ejército. (Figueroa, 2019, p. 659)
El 7 de julio, una vez inició el paso por el páramo de Pisba, el Libertador, según Riaño (1969), ordena varias actividades con el fin de alistar la llegada del resto del ejército que realizaba la travesía. Entre estas se enumeran las que se contemplan en las operaciones logísticas:
1. Organización de un hospital en el municipio de Tasco (provincia de Valderrama, departamento de Boyacá).
2. Emisión de órdenes a los alcaldes de los pueblos circunvecinos para recolectar los auxilios necesarios.
3. Envió del coronel Lara al páramo para que, con una partida de paisanos, ayudara a las tropas y sacara bagaje y armamentos abandonados.
4. Organización de una armería en Socha para arreglar fusiles y fabricar lanzas.
De acuerdo con Thiebault (1810), cuando dos Estados Mayores operan en la misma campaña, el más antiguo asume las funciones administrativas para el apoyo a las unidades; por eso, el 16 de julio el General Soublette se encargó de la dirección logística y administrativa de la base de operaciones.
Conclusiones
La estructura y organización del Ejército Patriota, específicamente de la División de Vanguardia al mando del General Santander, no fue improvisada; por el contrario, se evidenció un proceso de formación claro y diáfano, en el que tuvo un papel fundamental el Manual de los ayudantes generales y adjuntos empleados en los Estados Mayores divisionarios de los exercitos.
Su dotación e instrucción indican que la organización logística del Ejército Patriota fue robusta y bien estructurada, la cual les permitió a los mandos de tropa coordinar los recursos y las unidades. Estos hallazgos permiten confrontar la idea de que, de acuerdo con la historiografía, el Ejército Patriota era un ejército empírico, sin experiencia y débil en su conformación.
El jefe del Estado Mayor es la cabeza de todo el andamiaje logístico de los ejércitos patriotas. Su afán de emular al ejército francés le permite asimilar sus organizaciones y estructuras, pues trasciende el plano de guerra irregular y pasa a una organización regular, estructurada y basada en jerarquías netamente militares, obviamente con excepciones. Esta organización facilitaba las acciones necesarias para la consecución y entrega de los recursos para la tropa, y mostró gran eficiencia en el desarrollo de las campañas posteriores, incluso durante la consolidación de la República de Colombia, para una mejor administración de los recursos materiales y financieros.
Por otro lado, se constata que los recursos económicos y financieros fueron una preocupación constante de Bolívar y su Estado Mayor, toda vez que sin estos medios no se hubiese dado el fortalecimiento y la organización del ejército. Así, cuando las tropas tenían alguna eventualidad se sopesaba el empleo de ganados, cultivos y gran cantidad de alimentos y pertrechos para intercambiarlos.A continuación, en la figura 3 se presenta cómo era la organización logística y estructura del Ejército Patriota.

(Figura 3. Organización logística del Ejército Patriota.Fuente: Elaboración propia con base en Riaño (1969, pp. 123-124) y el Libro de órdenes generales del Ejército de Operaciones de la Nueva Granada (1819), específicamente las órdenes N.° 8 del 13 de febrero de 1819, Ns.° 13 y 14 del 19 de febrero de 1819, N.° 52 del 4 de abril de 1819, N.° 71 del 16 de abril de 1819, N.° 115 del 15 de junio de 1819, N.° 124 del 16 de junio de 1819, N.° 31 de julio de 1819 y N.° 17 de agosto de 1819).
En definitiva, sin la logística militar no se hubiese logrado la independencia de la República, toda vez que los hombres pudieron sobreponerse a todos los obstáculos, carencias y dificultades de la guerra.
Mientras se tenga un soporte moral, espiritual y material, la victoria se logra con una correcta estructuración administrativa y su ejecución desde el nivel Ejército hasta compañía, en especial cuando los dineros públicos de la Nación y del Tesoro Nacional se ejecutan con transparencia.
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Autore: Blas Martín Cuesta Huertas Andrés and Humberto Salamanca Orcasitas .
Fonte: librosesmic.com
Categorie: Moderna Campagne Battaglie Organizzazione e Logistica
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